
Desde aquel momento en el que mis ojos se posaron sobre tu terciopelado rostro, supe que el amor había llegado hasta las puertas de mi alicaído corazón.
Entendí lo inentendible: el amor, ese concepto tan abstracto, tan empírico, tan...
Sabía que nuestro encuentro no había sido el resultado de una serie de casualidades que sólo se dan pocas veces en la vida; sabía (no podía no saber) que lo nuestro era algo planificado por los dioses, quienes ataron nuestros destinos por alguna razón desconocida por nosotros....
Los Dioses deben ser humoristas. Ni 2 minutos pasaron desde que me subí al tren, que vos ya te bajás, en la primera estación......


