
Una de las tantas definiciones del lenguaje sostiene que es una institución que ejerce como mediadora de las relaciones sociales de los individuos que poseen una determinada lengua.
Ahora bien, como es evidente, una lengua no se mantiene estática en el transcurso del tiempo, sino que varía como concecuencia de, por ejemplo, el contacto con otras lenguas, la publicidad, la moda, o las diferencias generacionales.
Con respecto este último punto, los jóvenes de cada generación (y aquí éste el término está usado para referirse a un un lapso entre 5 y 10 años) se ven "obligados" a modificar su actitud para poder diferenciarse de los individuos que lo precedieron y mediante esa diferenciación, poder instituirse como sujetos. El lenguaje, como mediador social, funciona como marco de un ámbito en el que se tejen las más diversas relaciones sociales, y ella funciona como identificadora y delimitadora de un innumerable número grupos y subgrupos, al igual que lo hacen la ropa y la música.
En este mismo instante se está dando un cambio generacional, en el que ya muchos de nosostros estamos exentos de las modificaciones léxicas (palabras), sintácticas (combinación de palabras) y pragmáticas (uso) que se están produciendo en los adolescentes Bonaerenses (no puedo afirmar que ocurra exactamente lo mismo en otras ciudades porque realmente no conosco la actitudes linguisticas de las provincias "del interior").
Lo que se pretende en este artículo no es hacer una larga lista de variaciones percibidas en los últimos meses, sino indicar tres curiosos ítems léxicos que no sólo forman parte de los "nuevos jóvenes", sino que también han pasado desde un ámbito grosero/sexual a uno de uso cotidiano para ellos, algo que tal vez indique una posible tendencia.
El término que ha sido utilizado en los últimos años con respecto al importante momento de besar a otra persona fue (y sigue siendo) el vocablo "tranzar", el cual ha remplazado a palabras como apretar, curtir, rascar, o chapar. Sin embargo, transar está siendo tímidamente cambiado no por una palabra, sino por un anacoluto (expresión inmodificable): "me la/lo beso", en la cual se conjuga la palabra "besar" de a cuerdo a la referencia pasada/presente/futura de la acción; es decir "me lo besé/me lo voy a besar". No hay infinitivo ("me la besar") porque la agramaticalidad es evidente.
Hasta hace un corto tiempo, la palabra "pete" hubiera sido sinónimo sólo de la práctica del sexo oral dirigida a un hombre. De esta palabra deriva el adjetivo "petero/ra" que es la persona que practica el ejercicio de realizar favores sexuales orales(cabe señalar, además que generalmente tiene un fuertísima connotación negativa). Mas allá de lo gracioso que puede resultar para quien está habituado su significado, "pete" está lentamente perdiendo su estigma sexual para pasar designar a alguien, de una forma similar a la que es utilizada la palabra "boludo". El origen se encuentra entre en el subgrupo "gamer" que juega al conocido y polémico "counter strike", para quienes "pete" hace referencia a aquellos jugadores principiantes de este juego en primera persona.
Por último, la palabra de la que pude recopilar menos informcación es "chupala". Como todos los lectores pueden inferir, esta palabra indica la acción de succionar, y es utilizada vulgarmente para pedir el inicio del sexo oral. No obstante, al igual que lo que ocurrió con los ítems que fueron descritos anteriormente, también va perdiendo (la perdida es relativa, no absoluta) su contenido sexual, para pasar a significar algo similar a "dejate de joder". No hay completa seguridad de que esto sea así, pero si su uso se sigue extiendo a lo largo y ancho de la sociedad, pronto estaremos escuchando, muchos de forma horrorizada, el nuevo capital léxico que está siendo instituído por los nuevo jóvenes.


