
Ya el hombre de las cavernas se preguntaba "¿ldkjvkabsdfvb?", lo que se traduce a "¡Oh!, dioses del trueno, del agua y del fuego, dadme la posibilidad de la comprensión; dadme el poder infinito del entendimiento y dejadme descifrar las palabras de mi bella compañera de cacerías, que día a día me habla con más cariño. Dadme el poder de la sabiduría; ¿¡por qué si me quiere tanto ha estado con todo otro hombre de la manada y excepto conmigo!?" (Sí, los hombres de las cavernas se caracterizaban por una gran economía de recursos lingüísticos, algo que les permitía decir mucho con pocos fonemas).
Uno de los clichés más grandes de la vía láctea afirma que las mujeres y los hombres no se entienden, que ambos provienen de una constelación diferente de la galaxia, y que la construcción cerebral de ambos es tan, pero tan diferente que de acuerdo a las probabilidades matemáticas de los científicos del mundo más respetados la raza humana debería haberse extinguido inmediatamente después de su separación evolutiva de los monos. Tratar de analizar todos los motivos de diferencia, disputa y desentendimientos entre los géneros ocuparía más de ochocientos volúmenes de tres mil páginas cada uno, y por ende, tendremos que limitarnos a solo un punto de análisis: el cariño de las mujeres.
Ya nuestro amiguito cavernícola tenía problemas para entender a su compañera de cacerías. Es increíble que el tiempo pasó y después de tantos miles de años, el problema persiste. Un hombre es incapaz de diferenciar entre una mujer que le tiene cariño y otra que le tira onda. Ante mensajes (repetidos) de buena onda y de compañerismo, el hombre transgiversará el significado y añadirá un plus, que en general es "esta mina me tiene ganas".
¿Cuántas relaciones entre compañeros de oficina terminaron muy mal por un malentendido el desciframiento del mensaje? ¿Cuántos cliché-man transformaron una buena onda femenina en la "oportunidad" perfecta para salir -eufemismo de garchar- con una mujer casada? ¿Cuántos chicos de colegio se deprimieron cuando la "chica que les tenía onda" (léase: le tenía cariño) empezó a salir con...el capitán de football americano (!)? ¿Cuántas veces se peleó superman con batman por la mujer maravilla, que se "les insinuaba" (palabra de superhéroe) cuando en realidad tan solo los apreciaba como amigos?
Y debe aclararse que la culpa no es de la mujer. Para nada. Tampoco del hombre. En este universo de malentendidos no hay culpables. Solamente hay un gran desconocimiento por parte de ambos del funcionamiento de la psiquis del otro. Tal vez no haya una solución total posible -después de todo si todos nos entendiéramos perfectamente desaparecerían los matices que nos convierten en humanos y enriquecen la experiencia cotidiana-, pero si hay un posible esbozo a la comprensión del otro.
