Preludio
1
El mensaje de texto que me informaba de la cancelación de la salida de esa noche me llegó con una ciudad ya iluminada por luces artificiales.

Al momento recibir el sms, me encontraba sentado en un banco de la plaza San Martín atándome los cordones, con un par de faroles sin encender, ubicados a la izquierda del banco, como únicos testigos de mi acto tan importante como trivial. La plaza carecía del movimiento humano frecuente en días de verano: alrededor mío no había absolutamente nadie y únicamente haciendo fuerza lograba divisar a lo lejos a cuatro oficinistas caminando en dirección a la boca del subte (¿aún seguía funcionando a esa hora? Mi mente, ya ebria, no lograba recordarlo) y, frente a ellos, en un banco, a una parejita adolescente besándose con una evidente pasión quinceañera.
No tenía plan B. Estaba sólo en una plaza casi abandonada. La noche álgida amenazaba congelarme hasta los huesos, y, para completarla, el cielo se había cubierto de unos nubarrones que parecían presagiar el advenimiento del segundo diluvio universal. Podría haber vuelto a casa pero no quería; me negaba a retornar, cabizbajo, a mi hogar y abandonar una noche que prometía ser inolvidable.
Debía inventarme un plan B. Debía llamar a algún amigo o amiga que se prenda a alguna salida improvisada, de ésas que terminan siendo mucho más divertidas que aquellas planificadas con muchísima antelación. Pero ni bien intenté hacer una llamada, el teléfono, cuya batería había olvidado recargar, se apagó. Excelente, todo mal. Pero aún no me daba por vencido. No podía resignarme a perder esa noche
Abandono la plaza en busca de algún locutorio o cyber, pero, para mi sorpresa, no había nada. Pregunto a los transeúntes, pero nadie sabe, nadie conoce, nadie es del lugar. Recién a 7 cuadras de la plaza tengo éxito: encuentro un locutorio. Entro, pido una pc, quiero entrar a msn y así contactar a alguien. Pero ese día, la suerte no está conmigo. MSN está caído y no puedo acceder a mi cuenta por más de 30 segundos. ¿Qué iba a hacer, entonces? ¿Debía resignarme y volver a casa?
De repente, la lamparita se me prendió. Recordé el nombre de una página en la que, semana a semana, se listan fiestas de la ciudad. Accedí al sitio y busqué si había algo cerca de donde yo me encontraba. Y sí, había.
2
Al ir al boliche tomé un riesgo muy grande: mentirle a los patovicas de la entrada. Para poder acceder al establecimiento, debía pagar 75 pesos, una suma demasiado exagerada para mi gusto. Después de todo, jamás fui fan de boliches. En el sitio web había leído sobre los pases libres, a los cuales debería haberme registrado con antelación pero como mi estadía nocturna en la discoteca había sido el resultado de una decisión de última hora, no había tenido oportunidad alguna de anotarme.
Llegué a la entrada del establecimiento y los guardias de seguridad tenían una fisonomía que me remitía a una mezcla entre Terminator y Rambo pero con más anabólicos. Cinco eran en total y el aspecto malévolo de todos inspiraban cierto temor a una persona que apoya la lucha con la pluma y la palabra y no con la espada.
-Sí, estoy anotado en la lista free de la página. Mi nombre es A.D.A -casi le susurro al oído al émulo de Hércules.
-Bueno, pasá -me dice después de meros segundos en los que simuló haberme buscado en la lista.
Genial. Setenta y cinco pesos ahorrados y una noche joven a punto de comenzar.
3
Grande fue mi sorpresa al ver la pista casi vacía: apenas unas pocas personas deambulaban de aquí para allá, sin bailar. Revisé mi reloj y no me había percatado de que era relativamente temprano y que deberían pasar al menos 30 minutos más para que el local de baile se empiece a llenar. Lo primero que hice fue recorrer el edificio; después de todo no lo conocía y quería saber qué tenía para ofrecerme.

El primer salón, la primera pista, ofrecía música electrónica. Excepto por la iluminación ocasional que se producía con el relampagueo de las luces, verle la cara a otras personas era casi imposible. Ni bien se entra al salón, a la izquierda hay un vip pequeño al que, obviamente, no se puede acceder. Al lado del vip se encuentra una barra y al lado de ésta, la cabina del dj. En las paredes del lado izquierdo, miles de lamparitas se apagan y se prenden y son ellas las que producen el relampagueo que permite ver algo en el dance floor. Del otro lado, a la derecha, una barra de metal le permite a los que bailan dejar sus botellas y vasitos, basura que podría ser tirada en cestos que también hay, pero que nadie utiliza por algún motivo desconocido. Por encima de esas barras de metal, más lamparitas que no alumbran nada y que titilan al compás de la música. Entre estas paredes, la pista. Como ya dije, al inicio de la noche no había muchas personas. Las que estaban, no bailaban; tan solo se apoyaban sobre las barras y hablaban o tomaban, pero sin baile. Pasando la pista, un nuevo vip, una nueva barra y sobre el ala derecha del salón, unas mesitas y sillas, las únicas que hay en el sector y que permitían cierto descanso. Más al fondo, el baño y un guardarropas.
Fui al subsuelo, la segunda pista. Al momento de entrar a este salón, se pasaba música ochentosa y noventosa: algo de las spice girls con depeche mode y the cure, por poner unos ejemplos. A diferencia de la primera, las lamparitas no dominaban el ambiente. El salón parecía un bar antiguo que combinaba mobiliario moderno (luces titilantes, lásers) con el aspecto clásico que tenía el edificio original cuando no se usaba como boliche (paredes de madera, vitraux, mármol). Dos pantallas gigantes emitían imágenes de lo que aparentaba ser un videoclip, el cual se repetiría casi ad infinitum durante toda la noche. Cerca de la barra, una tarima en donde se encuentra un caño, lugar preferido de señoras mayores y amantes del baile erótico.
Poco a poco, las pistas se iban llenando.
Reconocimiento.
4
Mi garganta me exigía algo de beber. Hacía calor en la pista y tenía una sensación de sequedad en la boca que me resultaba intolerable. Me dirigí a la barra y pedí un trago normal, uno de esos baratos y que no emborrachan con facilidad. No sé por qué; tal vez un error del bartender o un error mío al recoger el vaso, mi bebida no era el fernet con coca que había pedido; la bebida era mucho más fuerte y la calidez del trago al pasar por mi esófago evidenciaba una graduación alcohólica muy superior a la bebida que había pedido. Mi percepción ya estaba disminuida y tomar de ese vaso empeoró mi situación perceptiva.
En pocos segundos la imagen triste que reflejaba una pista semi vacía se transformó en una conglomeración de individuos danzando al compás de una música inbailable. El aire, poco a poco, se iba viciando y el olor a cigarrillo y a faso empezaban a mezclarse con los perfumes de los hombres y de las mujeres, para más tarde entremezclarse también con el sudor de todos los presentes.
De repente, y sin previo aviso, se cambia de los ritmos ochentosos a un reggaeton. Cada vez que escucho un tema así, mis ganas de vomitar se incrementan al 100%, y por eso me tomé el palo y fui a la pista de electrónica.
5
Bailar música electrónica no es difícil porque no hay baile. No hay paso, y ni siquiera uno debe dejarse llevar por la música. Uno puede bailar solo, o puede simular un baile con otra persona e incluso en grupo. Con solo saltar un poquito y simular mover el cuerpo, el sujeto que baila pasa inadvertido en un grupo de personas que bailan de la misma manera.
El baile comunitario es casi epiléptico: cientos de personas moviéndose como si tuvieran convulsiones, enfermas, como si estuvieran a punto de sufrir un ataque psíquico. Eso es bailar música electrónica.
No voy a decir que soy fan, pero tampoco me desagrada. El baile-no baile, el baile epiléptico es mucho más sencillo para aquellos que tenemos cero danza y que, aún sí, deseamos divertirnos un rato al compás de un punch punch interminable, un tú-tú-tú-tútútú-tútú que sigue y que acaba solamente cuando uno se rinde y decide dejar de bailar.
A medida que pasa la noche todos se van moviendo de izquierda a a derecha, de adelante para atrás, y también van girando, lo cual da una perspectiva de 360 grados. Esto es especialmente útil a la hora de bailar con alguien ya que permite tener a tu disposición practicamente a toda persona que está en toda la pista.
Dancing.
6
Aunque estaba sólo, en el medio de la pista era uno más del grupo. O, mejor dicho, de LOS grupos. en frente mío había un grupo de extranjeros cuyo origen no pude determinar. El grupo estaba compuesto por cuatro personas: dos hombres y dos chicas. Al lado de los franceses, había unos 5 chicos bailando entre ellos de manera bestial; moviéndose como si una descarga eléctrica inundara sus sentidos. Atrás mío, y apoyando su Champaña en las barras de metal, dos mujeres y un hombre y a lado de este grupo, cuatro mujeres de no más de 20 años.

Durante unos minutos observé el comportamiento de los que yo suponía que eran franceses. ¿Serán las dos chicas pareja de los dos flacos? No podía determinarlo porque uno de los problemas más grandes que tiene el baile pos-moderno es que es un tipo de danza altamente individual. Había una de las "francesas" que realmente me interesaba: una morocha y petiza que, literalmente, rajaba la tierra. Cuando los muchachos se van por x motivo, decido avanzar y hacerle una pregunta a la chica. Con mi mano la tomo del hombro y trato de balbucear algo en un inglés alcohólico difícil de articular y que resultó ser, también, difícil de comprender, no sólo por mi inarticulación, sino también por la música, obviamente, a todo volúmen. Aunque no logra entenderme, se entusiasma con el baile y nuestros cuerpos se acercan más. La segunda francesa se pone detrás mío y durante segundos hacemos un sandwich internacional: un argentino y dos francoparlantes. Segundos después regresan los compañeros con una cerveza y se entusiasma en el baile. Las chicas me abandonan y toman de la mano a sus compañeros: quieren que los tres sangucheemos como lo habíamos hecho con ellas, pero cuando me doy cuenta de este hecho me rehuso, haciéndome el boludo y tratándo de seguir el baile con la morocha. Sin embargo, la intromisión de su amigo se vuelve bastante difícil de digerir y llegué a la conclusión de que no se entrometía para que yo no esté con ella: no quería que ella esté conmigo y me buscaba a mí para bailar una suerte de danza homo-erótica a la que yo no estaba dispuesto a acceder. Así empezaba la noche.
7
Salto de aquí para allá y empiezan a dolerme los pies, qué poca resistencia que tengo, pero también son las zapatillas que me molestan un poco, tal vez debería haberme traído las otras que no son tan lindas pero son mucho más cómodas; mi brazo golpea a un hombre que está delante mío uff, perdón, no me escucha, no le importa, no me importa, y una gota de sudor comienza a caer desde mi frente, pasando por la nariz para finalmente terminar en el piso, mezclándose con cerveza y speed derramado en todo el suelo. Veo a una chica vestida de negro que parecía estar sola, me gusta, me mira, auch, la puta madre, alguien me pisó, veo mis cordones, están desatados, no importa, levanto la vista, dónde está la mina que acababa de ver; la perdí, la re putísima madre, flash de luces tú tú tú tútútú tú tú, un nuevo flash que pasa de amarillo a rojo a azul, en tan solo cuestión de segundos, y me doy cuenta, pero poco a poco me estoy chivando mal a medida que pego un saltito, punch punch, un paso ridículo tú tú, y el flaco que está adelante mío realmente piensa que se va a levantar a la chabona haciéndo gestos tan pero tan ridículos; lo que pensaba, no, le mina le echó raid mata cucuarachas, uff, me empezó a picar la cabeza y siento olor a porro, como si todos estuvieran drogándose al unísono, giro trescientos sesenta grados y ahí está, la flaca de la otra vez, pero ahora no, no la encaro todavía. La francesa se me acerca y me hace gestos señalándome a su amigo, y una nueva ola de porro empieza a expandirse por toda la pista; tanto que creo que yo mismo estoy bajo el efecto del estupefaciente, pero tengo sed y salí de acá la puta que te parió for fucks sake, why on earth am I speaking in english at this time why does alcohol have this stupid effect on me y me agarra un poco de sueño ¿con quién debería de estar ahora en este momento si no hubiera sido por ese acto de Dios que anuló los planes originale? tú tú tú, no me acuerdo, pero ya no me importa, vayamos a ver qué onda la pista de arriba, tal vez ya no haya más reggaeton. Cruzar toda la pista llena de delfines sudados es un poco repugnante pero llego a la salida y ahora tengo que ir por las escaleras: muevo un pie, lo elevo hasta el segundo escalon para luego levantar la pierna izquierda, y apoyar la planta de los pies, o mejor dicho, de las zapatillas en el segundo escalon. Ambos pies están en el escalón número 2. Repito el movimiento para poder acceder al tercer escalón, uff, me parece que me mareé, me sotengo de la pared, sí, efectivamente, el trago que me tomé me cayó mal, necesito un poco de agua, subo todas las escaleras y voy primero a la barra a comprar una botellita de villavicencio, pero..la puta madre que te re mil parió cómo puede ser que una puta botella cueste 13 mangos olor a porro de nuevo, como se dan acá, bueno, tomá, te pago, tengo sed, dame la botella, gracias, no sé por qué hablo si no me escuchas giró la cabeza, a 75 grados dirección norte y veo el caño, que vieja graciosa no debe tener menos de 60 y baila tan eróticamente como si tuviera 20; me alegro por ella, llama la atención y eso le gusta porque todos están viendo el baile que no es sensual todo lo contrario me pica la cabeza de nuevo me parece que me golpeé un poco, o tengo piojos jajaja si es ridicula la mina ridícula es pero si se divierte, todo bien. No hay más reggaton están pasando Don't feel like dancing y acá hay más gente que abajo y epa, mirá esas chicas besándose, cuánto amor, cuánta calentura y muevo el cuerpo, de aquí para allá DON'T FEEL LIKE DANCING LALALALALAL qué mal bailó, jaja, no importa, sí, pongo la mano en el hombro balbuceó, pero entendés los signos no linguísticos, no te hagas la boluda, no, no querés, pero estás bailando con tus amigas y tenés cara de aburrida, ja, si, me imaginaba que tenías ganas de bailar y se nota que bailás tan mal como yo, pero todo bien, todos bailan para el orto acá pero no importa uy tus amigas me están mirando con cara de orto,¿ no te importa?; me imaginaba a mí tampoco, sigamos un dos un dos un dos se forma un grupo trencito con scissors sisters y yo lidero, bué, si, esto es gracioso, el trencito de desconocidos, digo, se formó espontáneamente. Quiero saber qué hora es, cuánto tiempo pasó desde que estoy acá, wow, tanto pasó, cómo pasa el tiempo hace ya un largo rato me encuentro acá, pasándola bastante bien, otro trencito más ja ja ja, no hay suficiente cantidad de marihuana que justifique esta bizarreada, epa, mirá, japoneses, qué, sí, japoneses, están adelante mío, un chabón, tres minas, me mando de una, los japos están desatados ¿me uno a su grupo tratándo de desatarme e imitarlos a ellos? Y dale, no pasa nada, bien, me metí en su circulo de confianza, qué buena que está la japonesa, o será china, no les entiendo una pija, me parece que son taiwaneses, nihon jin desu ka anatawa nihon jin desu ka
nihongo ga sukoshi wakarimasu demo jyouzu jya arimasen parece entenderme pero grita y percibo fonemas distintos a los que estoy acostumbrado, no deben ser japoneses, no importa la taiwanesa perrea como la puta madre, nuestros cuerpos se unen y me tiro de una a la boca de la china, o tal vez vietnamita, o quién sabe, tailandesa, mueve la cabeza de derecha a izquierda sin parar, me está boludeando, y un fuego parece incendiarme el estómago, el alcohol me cayó mal e intento nuevamente, no pasa nada, nuevamente, sigue el baile, hace cuánto tiempo estoy acá, me duelen los pies, bueno, japo ya fue me cansé, me fui a uno de los silloncitos SWEET CHILD OF MINE me prendo al pogo que se armó me hacen pelota, siento que mi cuerpo está lleno de golpes CHILDHOOD MEMORIES BLUE SKYYYYY NOW AND THEN WHEN I SEE HER FACE fuck, no me acuerdo la letra, termina la canción y me voy a sentar al sillón. Me duele el cuerpo y mis pies me están matando tengo un poco de sueño, creo que me duermo, cierro los ojos, un poco, un poco nomás plop, se sienta alguien al lado mío, te conozco de teletech me dice cómo, quién, yo, no entiendo, no me acuerdo de vos, te invento que sí que sí me acuerdo, te abrazo, te como la boca, así, de una; flaca, creo recordarte pero ya fue no importa si sos o no sos o si fuiste pero no sos, ahora estás sin estar como yo, sin ser ni estar. Ahora vuelvo, me dice, está bien, respondo, pero no la vuelvo a ver, desaparece fantasmagóricamente. Vuelve el reggaeton; me duele todo, mi estómago es un fuego, pero me voy, adios pista, me voy a la electrónica de nuevo.

Sí, todo sigue igual, mismo baile epiléptico, misma música monótona, pero no está mal. Me acerco a la multitud, todos bailando convulsionados y tú tú tú tútútú tú tú tú tú tú tútútú tú tú los flashes, las luces titilantes vuelven a aparecer tú tú tú tútútú tú tú y le otorgan un poco de luz tú tú tú tútútú tú tú punch punch punch al ambiente tú punch oscuro. Luz, oscuridad luz oscuridad Camino bailando, moviéndome y me dirijo al centro del baile, paso el nucleo epiléptico mirá quién está acá, me digo, la señora grande que bailaba en el caño...de lejos zafaba, pero de cerca es un escracho posta y mirá con quién perrea, con un pseudo adolescente que tiene puestas sus gafas de sol what the fuck por qué gafas de sol si, digo, no hay sol, no hay luz, pero no importa; allá siguen los franceses, mirá, están los japos allá y al lado de la japonesa está el trío frotándose a más no poder bang alguien se cae a mi lado, ¿dos personas se habrán tropezado? Bueno, los ayudo, detengo mi baile, me agacho y levanto a un chico totalmente alcoholizado, al borde de quebrar por tanto escabio y a su novia luz oscuridad, sí, ya sé, me ponés cara de que tu novio es un pelotudo, pero bueno, llevatelo de acá porque este chabón no da más; retomo el baile paso para el costado, paso a la derecha, un saltito y flash, tú tú tú tútútú tú tú. Mirá, al lado mío aparece una una dark, gótica, no importa, luz estaba vestida con ropas oscuras la miro oscuridad, noto que ella tambien me mira, vuelvo la vista hacia donde está el DJ, tú tú tú tútútú tú tú, vuelvo a mirarla y fijamos los ojos el uno en el otro, doy un giro de 50 grados para tenerla de frente y simular bailar solo pero con ella acompañado, ella gira también y quedamos totalmente de frente, extiendo mi brazo para agarrarle la mano, acepta y sin mediar palabras el baile epiléptico se hace de a dos.
Final.
8
El cielo seguía cubierto por nubes, pero por una abertura unos pocos rayos de sol se colaban y comenzaban a iluminar la ciudad, de a poco y tímidamente. Ya hacía un rato había abandonado el boliche y ahora me encontraba haciéndo tiempo -esperando que se reaunude el transporte público- en la misma plaza dónde había comenzado todo. A mi lado, la chica de negro que había conocido en el boliche. Casualmente, tomaba el mismo bondi que yo, así que esperamos, dormitando en el banco de la plaza, tratando de mantenernos lo suficientemente conscientes dentro de los parámetros que el alcohol nos permitía.
Veo mi reloj. Ya es hora. Los faroles, aparentemente, nunca se prendieron, aunque a esta altura ya no era necesario porque era plenamente de día. Ya es hora, me repito. Mi cuerpo me duele, tengo moretones en los brazos, causados por el pogo, y mis pies parecen estar en carne viva. "Vamos", la despierto, y nos encaminamos en dirección a la parada de colectivos.


