Sunday, October 23, 2011, posted by Nemesis at 2:03 AM
La última vez fue allí, en la misma habitación que había sido testigo de sus encuentros. La oscuridad de la noche hubiera permanecido casi intacta dentro de esas cuatro paredes de no ser por los primeros rayos del alba que, tímidos, atravesaban las persianas y se inmiscuían en la privacidad ajena. Ella, peinándose con los dedos, esperaba con angustia lo que inevitablemente él le diría.
—Ya tendría que ir yendo -le dijo él sin mirarla a la cara—. Podría escribirte...
Pero ella no lo dejó continuar. Levantó la mano, le puso los dedos en su boca y decidió que la conversación debía continuar de forma unilateral:
—Shhh —fue el sonido que emitió su boca mientras le acariciaba los botones grisáceos de la camisa. Sabía que ambos eran plagios, pero sentía al mismo tiempo que su historia era muy superior a la realidad con la que solían lidiar.

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Años después.

—Eramos jóvenes. No hubiéramos durado...
—Nunca lo vamos a saber —él la interrumpió casi susurrando y con un nudo en la garganta del otro lado del teléfono.